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Esta vez quiero compartir contigo las reflexiones de mi amigo y compañero en la distancia Roger Nebot sobre la responsabilidad y la soberanía de cada individuo y de la sociedad. 

Una Sociedad Responsable es aquella que mira y busca dentro de sí, es aquella que está en coherencia y vive en armonía. Es aquella que ha aprendido a no delegar en otros aquello que tan sólo le corresponde a sí misma. Y esa Responsabilidad empieza por uno, es una Responsabilidad consciente de uno en coherencia con el todo. Se trata de comprender que el individuo no es solamente una pieza más dentro de un todo, si no que cada individuo ocupa un lugar perfecto, más que una pieza sería un engranaje, absolutamente necesario para que el todo funcione. Por tanto hablar de auto-responsabilidad en el contexto actual de plandemia, dónde se escucha sin cesar por los medios y a través de las gentes a modo de altavoz, que hay que ser “responsable” y que uno debe hacer cosas como usar mascarillas o incluso inocularse tóxicos en vena, para que otros no enfermen, es en mi opinión, lo diametralmente opuesto a la Responsabilidad.

La Responsabilidad es en esencia la conciencia y manifestación de uno como parte de un todo. Y esto es algo muy personal, ya que cada cual ocupa un lugar, y este lugar es y debe ser distinto al que ocupan otros. Por tanto mi Responsabilidad no puede ni debe ser igual a la de nadie más, y mucho menos debe ser guionizada o impuesta por otro.

Estamos en un momento histórico donde muchos de los seres humanos que aquí habitamos, han perdido su lugar y se encuentran desconectados de aquella parte de su Ser que está en armonía con el todo. Como consecuencia de esta falta de coherencia individual, muchos seres ya no conocen cual es el lugar que deben ocupar. Al faltar esta conexión y sentirse desubicado, es cuando el humano empieza a delegar responsabilidades a lo que llamamos: el sistema.

El sistema es cómodo, ya que ofrece un lugar a todos aquellos que no ocupan el que les ha sido otorgado por Ley Divina, a través de su Ser. Ahí normalmente es cuando empieza la desconexión a manifestarse con más fuerza y se manifiesta de múltiples formas, ya que los tentáculos del sistema todo lo abarcan:

  • Hoy vivimos en una Sociedad que ha delegado algo tan íntimo y personal como la Salud de sus individuos en manos del sistema. Donde mucha gente prefiere tomarse un medicamento con multitud de efectos adversos que (deliberadamente) ignora, en vez de cambiar la dieta alimenticia y hacer ejercicio. O contemplar las emociones como parte de un todo holístico en influencia directa a su salud.
  • Dónde la educación, tanto la nuestra como la de nuestros hijos, ha sido asimismo entregada, para que sea el sistema quien decida qué, cómo y cuándo nuestros hijos deben aprender y qué otras materias o conocimientos deben ser ignorados.
  • Dónde la Seguridad también la hemos entregado a otros, para que la apliquen en base a sus principios.
  • El conocimiento de las Leyes, asimismo ya no es algo coherente y natural, ya que se nos ha desconectado de la Ley Natural, y se nos ha impuesto la Ley del hombre. Unas reglas del juego que, al final, también desconocemos.
  • Nuestra capacidad de pensar y de concretizar ideas abstractas y crear pensamientos propios ha sido también mermada, y este poder de nuevo ha sido entregado al sistema, quien de manera muy cómoda ofrece a sus masas ideas ya concretas y soluciones a problemas que todavía no tienen, haciendo ya innecesario el tener que pensar.

Y así podríamos seguir con un larguísimo etcétera, donde los Seres Humanos hemos ido entregando nuestro poder y con él, trocitos de nuestra alma en forma de Energía y de acciones no consumadas o potenciales no eclosionados. Cediendo coherencia y delegando responsabilidad.

Es momento ya de recuperar el poder personal, el poder del individuo, el lugar Divino que debemos ocupar dentro de esta Realidad, y reclamar de vuelta todos estos trocitos de nuestro Ser que no hemos permitido que se manifiesten. De manifestar en nuestra vida, en este plano, la voluntad de nuestra Alma y recuperar esa energía entregada y empoderarnos de nosotros mismos. Esta es la auténtica Responsabilidad. La Responsabilidad del individuo dentro del todo, la Responsabilidad de formar parte de algo perfecto y Divino y la Responsabilidad de afrontarlo. La Responsabilidad es conocerse a uno mismo, y conocer así la Realidad, a través de la observación de uno. Es comprender que todo empieza por uno, y comprender que no podemos buscar fuera aquello que nos falta dentro. Ser responsable en este plano, significa anclar aquí la Luz del Alma y ofrecerla a nuestro entorno. Comprender que nada que otros hagan nos puede afectar si no se lo permitimos.

La Responsabilidad empieza por uno, por mirarse a sí mismo y escucharse. Ser Responsable no es señalar lo que otros hacen o dejan de hacer. Ser Responsable significa, esencialmente, Responder a la llamada de tu Alma. Y en este sentido, la responsabilidad no es otra cosa que coherencia llevada a la acción. Y este es a mi juicio, el principio fundamental sobre el que se debe entender la Soberanía individual.

Roger Nebot


PD: Si este artículo te ha parecido interesante lee la segunda parte: La soberanía entendida desde la espiritualidad.

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